Capítulo Cero, la economía de la gente

Capítulo Cero, la economía de la gente

Parece que el nuevo siglo ya lleva bastantes transformaciones en materia de estudio de la economía y de los agentes que inter actúan en ella. Vería más apropiado hablar de evolución de la economía, que si bien no es la madre de las ciencias, estoy seguro que ha de ser un pariente muy cercano, tanto como lo es la historia misma del hombre.

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Así es que que pasamos de las labores de cultivo de hace 5000 años a las artes manuales  del primer milenio de la era cristiana y de allí a las finanzas de los Templarios, creadores en la edad media  de la idea del banco de depósito y crédito que aún perdura. Luego un salto cuántico nos lleva  a la revolución industrial en el siglo XVIII donde se convalida la economía de mercado. Nótese la explicación (sucinta por cierto) de milenios de actividad económica que pueden reducirse a unas  pocas líneas, siendo que el cambio de enfoques sufre un vértigo inusual en los días que vivimos.

La evolución de la economía, o mejor aún, la evolución del pensamiento que la sustenta, ha ido variando con un acelerador común: el hombre.

La revolución industrial (tanto la primera como la segunda) inicia producciones de bienes  de manera serial masiva dando paso al principio del consumo como hoy lo conocemos. Decir que allí comienza el capitalismo a través de las ideas de libre mercado de Adam Smith sería falaz dado que hay indicios que en los pueblos que habitaban lo que es el actual Egipto de hace cinco o seis mil años se acumulaba riqueza almacenando los excedentes de cultivos que no se consumían. Pero esta controversia es harina de otro costal a los efectos de esta evolución.

Ya en el Siglo XX desembarcan en firme las ideas de Karl Marx sobre todo en relación a la plusvalía acerca del trabajo entre los hombres. Así las cosas, la evolución de las ideas lleva a la sociedad del pensamiento a las ideas de la acción humana de la mano de Von Mises en las antípodas de Marx y de allí a entretejer  pensamientos entre ambas líneas vía variados hombres de ciencias.

Es la corriente de la acción humana de Mises la que apuntala la idea del capitalismo como solución humanitaria de todas las cosas y a partir de ella comienzan a analizarse los comportamientos resultantes que se van generando producto de ésta modalidad de mercado libre. En forma consciente aparece el estudio de la persona en el nivel del consumo, o sea el Marketing donde Philip Kotler describe los principios básicos del consumismo. Así es que más tarde se llega a las unidades de representación lógica que los marketineros (gente que piensa acerca del marketing) entienden que tenemos metidas en el cerebro y son las entidades que hacen que tomemos una decisión en lugar de otra, en cuanto a consumo se refiere. Estas disciplinas se estudiaron por separado como ignorándose mutuamente hasta que, ya andado un poco del S XXI parecen juntarse, o más bien pareciera que nunca se han separado sino más bien que se trató de ideas necesarias para la evolución y su estudio posterior.

Ya la economía de las expectativas de Lucas y Sargent le dan preponderancia  a las acciones de las personas y sus pensamientos en temas de inflación. Desembocamos a fin del S XX con la economía de las instituciones mientras que los estudios de mercado están emparentados con la neurociencia. Hoy entonces hablamos de economía del comportamiento en relación directa a aquellas URO (unidades de representación lógica) que a través de la autopista de traslado de información que es la world wide web, desemboca en lo que hoy se llaman agentes de disrupción. Todo esto  sería algo así como la economía preventiva para mejorar las condiciones de la mayor riqueza del planeta,  que es la vida de las personas.

Volvimos al capítulo cero, o mejor dicho, ahora empezamos el libro …

Mike Logarzo

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