¿Qué tanto escuchas a las personas?

lideres que escuchan

¿Qué tanto escuchas a las personas?

Steven Sample, en su libro The Contrarian’s Guide to Leadership, escribe: «La persona promedio sufre de tres delirios: (1) que es buen líder, (2) que tiene un buen sentido del humor, y (3) que sabe escuchar». ¡Me declaro culpable de los tres cargos!

Nunca olvidaré la vez que una dama con quien trabajaba me confrontó por mi falta de capacidad de escuchar. Me dijo: «Cuando las personas te hablan, frecuentemente pareces distraerte y mirar por toda la sala. ¡No estamos seguros si nos estás escuchando o no!» Esto me sorprendió porque, al igual que la mayoría de las personas, yo realmente creía que era bueno para escuchar a los demás. Lo primero que hice fue pedirle disculpas. Confié en la opinión de esta persona que me confrontó y sabía que había tomado valor para que ella me dijera esto (yo era su jefe). Lo segundo que hice fue empezar a tratar de cambiar. Por varios años adopté la práctica de escribir una «E» en la esquina de mi bloc de papel cada vez que asistía a una reunión para que me acordara de escuchar. Algunas veces escribía «EM» para que me acordara de mirar a la persona mientras le escuchaba. Esto hizo una diferencia marcada en mi liderazgo.

Steven Sample dice: «Muchos líderes son terribles para escuchar; realmente piensan que hablar es más importante que escuchar. Pero los líderes “contreras” saben que es mejor escuchar primero y hablar después; y cuando escuchan, lo hacen con arte». Los beneficios positivos de un buen oidor son mucho más valiosos de lo que reconocemos. Recientemente leí una narración humorística que Jim Lange incluyó en su libro Bleedership: Un par de campesinos estaban de cacería en el bosque cuando de repente uno de ellos cae al suelo. No parece tener respiración y sus ojos se han volteado hacia atrás. El otro hombre saca su teléfono celular y llama al servicio de emergencia. Con desesperación le dice a la telefonista: —¡Paco está muerto! ¿Qué hago? La telefonista, con una voz calmada y tranquilizante responde: —Cálmese. Puedo ayudarle. Primero asegurémonos que está muerto. Hay un silencio, y entonces se escucha un disparo. La voz del hombre vuelve a escucharse en el teléfono, y dice: —Muy bien, ¿y ahora qué? Como lo ilustra esta historia de los campesinos, podemos oír lo que se dice sin escuchar realmente lo que se está comunicando. El cazador del cuento oyó lo que la telefonista le dijo y técnicamente se aseguró de que su compañero de cacería estuviera muerto. Pero si realmente hubiera estado escuchando, no creo que le hubiera dado un tiro a su amigo. La narración podrá parecerle tonta, pero comunica una verdad importante.

Cuando oímos sin escuchar, nuestro liderazgo sufrirá por ello, y nuestros seguidores también. Una vez leí acerca de un estudio que afirmaba que oímos la mitad de lo que se dice, escuchamos la mitad de lo que oímos, comprendemos la mitad de ello, creemos la mitad de aquello y recordamos apenas la mitad de eso. Si trasladamos esas suposiciones a una jornada de ocho horas de trabajo, esto es lo que significaría:

  • Usted dedica la mitad de su día, unas cuatro horas, a oír.
  • Oye aproximadamente dos horas de lo que se dice.
  • En realidad escucha aproximadamente una hora de ello.
  • Comprende solamente treinta minutos de esa hora.
  • Cree solamente lo que equivale a quince minutos.
  • Y recuerda menos de ocho minutos de todo lo dicho.

Ese es un rendimiento bastante deficiente, y demuestra que todos necesitamos mejorar mucho más en lo que a escuchar de modo activo respecta.

  • Comprender a las personas precede a dirigirlas.

El liderazgo halla su fuente en la comprensión. Para ser digno de la responsabilidad del liderazgo, un individuo deberá tener cierta perspectiva sobre el corazón del ser humano. Ser sensible a las expectativas y sueños de los miembros de su equipo es esencial para establecer un vínculo con ellos y motivarles. «Los líderes tocan el corazón antes de pedir la mano».

 Hable con empleados de empresas por todo el país y le dirán que trabajan para personas que no les escuchan. ¿Es posible ser un buen líder sin escuchar?  La respuesta es no. 

No es posible establecer una conexión con alguien sin intentar escucharle y comprenderle. No sólo es injusto pedir la ayuda de un individuo con el cual no se ha establecido conexión, sino que hacerlo carece de eficiencia. Si usted desea ser más eficiente para conectarse con otros individuos, propóngase la meta de comprenderles.

 

  • Escuchar puede mejorar a la organización

El punto principal es que cuando el líder escucha, la organización mejora. El presidente anterior de la Chrysler, Lee Iacocca, afirmó: «Escuchar puede marcar la diferencia entre una empresa mediocre y una empresa grande». Eso significa escuchar a los individuos de principio a fin, en todos los niveles de la organización: a clientes, trabajadores y otros líderes. La cadena de restaurantes Chili’s, con sede en la ciudad de Dallas y reconocida como una de las principales cadenas en el país, se enorgullece por tener líderes que escuchan.

Norman Brinker, el propietario anterior y presidente de Chili’s, cree que las comunicaciones eficaces son la clave para las buenas relaciones tanto con los empleados como con los clientes. También ha aprendido que ese tipo de comunicaciones rinde dividendos jugosos. Casi el ochenta por ciento de las selecciones que aparecen en el menú de Chili’s proviene de sugerencias hechas por los gerentes de sus mismas sucursales.

¿Es posible ser un líder sin saber escuchar? La respuesta es sí. Hable con empleados de empresas por todo el país y le dirán que trabajan para personas que no les escuchan. ¿Es posible ser un buen líder sin escuchar?  La respuesta es no. Nadie puede ascender al nivel más alto y llevar a su organización allí sin saber escuchar bien. Sencillamente no sucede, porque uno nunca puede obtener lo mejor de los demás si desconoce quiénes son, dónde quieren ir, por qué les importa, cómo piensan y lo que tienen que contribuir. Esas cosas se aprenden únicamente si uno escucha.

El autor y orador Jim Rohn dice: «Uno de los regalos más grandes que puede darle a una persona es el regalo de la atención». Creo que eso es cierto. Pero escuchar a los seguidores no es sólo un regalo para ellos, sino que el líder se beneficia de ello también. Cuando un líder escucha, recibe las perspectivas, conocimiento, sabiduría y respeto de los demás. Eso pone los recursos de una organización en marcha, listos para ser dirigidos para el cumplimiento de la visión y el cumplimiento de sus metas. ¡Qué regalo más maravilloso!

Extraido del libro “Liderazgo. Principos de oro” de John Maxwell

Share this post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *