¿El equilibrio entre el trabajo y la vida personal es un mito?

¿El equilibrio entre el trabajo y la vida personal es un mito?

A mediados de marzo del 2015, el director financiero de Google, Patrick Pichette, acaparó titulares cuando su renuncia apareció en los medios de comunicación. Pero el alboroto no se debía tanto a la renuncia de Pichette sino al por qué.

La carta de renuncia comenzó diciendo: “Después de casi siete años como director financiero, me retiro de Google para pasar más tiempo con mi familia”. Lo que él quería ahora era disfrutar la vida en el hogar y en el extranjero con su esposa, poder “tomar nuestras mochilas y viajar… celebrar los últimos 25 años que hemos pasado juntos dándole vuelta a la página y disfrutar una magnífica crisis de la mediana edad llena de dicha y belleza”.

La carta, la cual dice él que escribió en parte porque “tanta gente lucha por encontrar el equilibrio correcto entre el trabajo y la vida personal”, ha sido empleada como un manifiesto para el ideal del “equilibrio entre el trabajo y la vida” que se ha vuelto parte del nuevo sueño americano. Los medios de comunicación la han descrito como “poderosa” y “excepcionalmente reflexiva”

Pero si al renunciar a su trabajo para conocer el mundo, Pichette logró encontrar el equilibrio entre el trabajo y la vida, ¿cuál es el mensaje que nos envía a todos los demás que buscamos ese mismo equilibrio? ¿Qué mensaje les envía a aquellos trabajadores –y en especial a las mujeres– a quienes se les dicen constantemente que pueden “tenerlo todo”, o quienes pueden estar en la cima de su campo y tener una familia?   ¿Qué les dice a todas esas mujeres a quienes les decimos que con un poco de “apoyo” o “jugando en grande” ellas no tienen que escoger entre el trabajo y la vida?

Un estudio de noviembre de 2014, publicado en la revista Journal of Health and Social Behavior, señaló que las mujeres muestran más signos de depresión a medida que avanzan en su carrera profesional. Del mismo modo, un estudio de los graduados de Harvard Business School encontró que la presión que las mujeres ejercen sobre ellas mismas para equilibrar el trabajo y la familia les está causando un estrés significativo. La encuesta también encontró que la mayoría de los hombres esperaban que sus parejas asumieran la responsabilidad principal en el cuidado de los niños –y de hecho, eso ocurrió en más del 70% de los casos.

Y, sin embargo, en los últimos años, el “equilibrio entre el trabajo y la vida” se ha mantenido como un ideal legítimamente alcanzable, uno que se puede lograr si tan solo le das a tu vida personal tanta atención como a tu vida profesional.

La idea tiene un atractivo inherente. Pero en el contexto actual ha cambiado.

Si consideramos a las personas que tendemos a ver como los modelos de ese ideal –aquellos que dejan el trabajo más temprano, que dejan sus teléfonos celulares en silencio durante más tiempo, que se retiran, como en el caso de Pichette, a los 52 años de edad– ¿acaso ellos realmente están logrando un equilibrio? Este es un hombre que, como ejecutivo, no alcanzó el equilibrio pleno entre el trabajo y la vida.

Por supuesto, se podría argumentar que la idea de equilibrar el trabajo con la vida puede ser más difícil para los hombres que para las mujeres, quienes son tradicionalmente los jefes de familia y los que más probablemente afirman su autoestima a través del trabajo. Esta es una razón por la que vemos a muchos hombres poderosos y ricos trabajando hasta bien entrados sus 80 años. Pero, ¿Porque tener que esperar a cumplir 80 para disfrutar de los días?.

equilibrio-vida-personal-laboral-1200Cabe señalar que el mundo empresarial carga con gran parte de la culpa por mantener ese concepto de equilibrio a distancia, con días cada vez más largos y límites cada vez más estrictos en cuanto a vacaciones, permisos con goce de sueldo y otros “beneficios”. Vivimos en un mundo en el que es aceptable que el trabajo interrumpa el tiempo personal. Y, sin embargo, no es cómodo cuando el tiempo personal interrumpe el trabajo. ¿Por qué?

No deberíamos tener que dejar nuestros puestos de trabajo para lograr el equilibrio, y el hecho de que algunos lo hacen significa que las empresas necesitan hacer cambios reales

Eso incluye: contratar una cantidad razonable de personal en los sitios de trabajo, poner el bienestar de los trabajadores a la par de las ganancias, mostrarle a los trabajadores que no esperas que ellos se mantengan “trabajando” todo el tiempo. Solo entonces empezará a tomar forma el equilibrio verdadero entre el trabajo y la vida.

Cuando las organizaciones le ofrecen a los empleados un conjunto claro de metas y confían en que administrarán su tiempo responsablemente, haciendo que sea aceptable que un trabajador se tome una hora durante el día para asistir a una clase de yoga, visitar a un pariente mayor o asistir a un acto escolar de uno de sus hijos en la escuela, generan un compromiso que termina ahorrándoles dinero a largo plazo. Seamos creativos, busquemos soluciones innovadoras a esta integración de vida-trabajo.

En lugar de apoyar el mito del equilibrio vida-trabajo, las organizaciones se están dando cuenta que se obtienen mejores resultados al empoderar a que los empleados integren la vida y el trabajo, en formas que los posicionan a tener éxito en ambas partes y no tener que elegir solo una.

 

Fuente: Peggy Drexler es la autora del libro “Our Fathers, Ourselves: Daughters, Fathers, and the Changing American Family” y “Raising Boys Without Men”. Ella es profesora asistente de psicología en el Weill Medical College de la Universidad Cornell y fue especialista de género de la Universidad Stanford.

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